Nueva York, 8 may (EFE).- El legado del diseñador francés Paul Poiret, conocido tanto como el "primer gran modernista de la moda" como "el libertador de la mujer encorsetada", es celebrado a partir de hoy en Nueva York con una retrospectiva de su obra.
"Poiret: Rey de la moda" es el elocuente título de ésta muestra, la primera sobre el diseñador en más de treinta años, y que ha sido organizada por el Instituto del Vestido del Museo Metropolitano con el auspicio de la firma de alta costura Balenciaga.
Unos cincuenta atuendos desvelan a Poiret (1879-1944) como el artífice del vestido moderno, las faldas largas y estrechas tipo tubo que prácticamente impiden caminar, los pantalones estilo harén y las túnicas en forma de pantalla de lámpara.
Muchos de estos diseños no han sido expuestos o fotografiados anteriormente, y veinte de ellos, creados exclusivamente para Denise Poiret, esposa y musa del modisto, fueron adquiridos por el museo en una subasta en París en el 2005.
Las creaciones se exponen en una serie de "tableaux" o decorados que evocan el ambiente del París de antes de la Primera Guerra Mundial, y son complementados con ilustraciones, muebles y otros objetos decorativos también creados por el diseñador.
Poiret es considerado un pionero del modelo empresarial que hoy implementan las grandes firmas de diseño mundial, según Harold Korda, comisario del Instituto del Vestido del museo y de esta muestra, que estará abierta hasta el 5 de agosto de este año.
"Poiret inventó una modernidad seductora basada en la feminidad y confianza de la mujer, y vislumbró un "estilo de vida total" que incluía desde cómo se vestía y qué fragancia usaba hasta cómo decoraba su hogar, como lo hacen hoy muchas casas de moda", explicó.
En 1911, Poiret se convirtió en el primer diseñador de modas en crear y vender su propio perfume -nombrado "Rosine" en honor a su hija mayor- y ese mismo año llevó a cabo una serie de talleres para la fabricación de telas, muebles y objetos decorativos.
Además de haber sido el primer modisto-empresario, Poiret es conocido por su inspiración orientalista -influencias de Asia, Rusia y Oriente Medio, incluidos los Ballets Rusos y "Las mil y una noches"-, así como por celebrar exóticas "fiestas teatrales" en las que presentaba sus colecciones.
La más famosa fue "Las mil y dos noches", celebrada en el jardín de su taller en 1911 y para la que pidió a sus trescientos invitados que se vistieran con atuendos orientales, incluidos sus controvertidos pantalones tipo harén.
Para Poiret, la imaginería de la cultura oriental representaba una liberación de las tradiciones y convenciones de Occidente, plasmándola así en vestidos tipo quimono, el uso de materiales pomposos, bordados opulentos y colores vivos.
Pero para los historiadores, la modernidad de Poiret se expresó a través de la simpleza estructural de sus diseños y su trabajo de la tela directamente sobre el cuerpo, una estrategia radical para la época, a diferencia de los trajes hechos con patrón y a la medida.
Inspirado por vestimentas antiguas como el quimono y los vestidos grecorromanos, Poiret concibió prendas de línea recta y construidas con rectángulos, un "paradigma de la moda moderna que cambió para siempre la historia del vestido", según Korda.
Otras de sus innovaciones fueron las medias para damas color piel -que poco a poco sustituyeron a las de color negro- y las camisolas, creadas en 1910 quizás como respuesta al segundo embarazo de su esposa, y adoptadas más tarde por diseñadores como Balenciaga.
De hecho, el legado de Poiret se extiende hasta el presente, como se aprecia en las últimas colecciones de turbantes de Prada, las túnicas Yves Saint Laurent, los pantalones tipo harén de Marc Jacobs y algunos atuendos de Christian Dior y Proenza Schouler.
Poiret cerró su "atelier" en 1930, tras una década sumergido en deudas y la dura competencia de diseñadores como Coco Chanel.
El legado del diseñador francés Paul Poiret, conocido tanto como el "primer gran modernista de la moda", es celebrado a partir de hoy en Nueva York con una retrospectiva de su obra. En la imagen, un vestido en negligée de algodón rosado, hecho en 1920, que hace parte del legado del diseñador francés Paul Poiret, (1879-1944), que se expone a partir de hoy en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. EFE/Museo Metropolirtano de Nueva York